Antes del amanecer, los estudiantes convierten sudor, disciplina y compañerismo en rutina para medirse con rivales de todo México
El balón golpea el piso con un eco seco que se repite una y otra vez en la cancha. Aún no amanece del todo en La Florida, pero el equipo de basquetbol del Telebachillerato Comunitario ya está en movimiento. No entrenan sólo para ganar un partido: entrenan para representar a su escuela, a su comunidad y a cientos de jóvenes que creen que el deporte también es una forma de lucha.
La XXII Espartaqueada Deportiva 2026, que se celebrará en Tecomatlán, Puebla, del 7 al 16 de marzo, es el objetivo que marca el ritmo de cada práctica. Cada pase, cada tiro fallado y cada corrección del entrenador se acumulan como piezas de un camino que exige disciplina, constancia y carácter.
No todos llegaron con técnica depurada. Algunos aprendieron a botar el balón en la misma cancha donde hoy se preparan; otros jamás habían participado en un torneo de esta magnitud. Pero en cada entrenamiento se nota algo que no se enseña en los manuales: la convicción colectiva.
Aquí nadie juega para lucirse sólo. Se juega en equipo, se corre en conjunto y se cae sabiendo que alguien más ayudará a levantarse.
Las tardes se alargan entre ejercicios físicos, estrategias defensivas y tiros repetidos hasta que los brazos pesan. El cansancio no es excusa. Saben que en Tecomatlán enfrentarán a equipos de todo el país, jóvenes que, como ellos, han convertido al deporte en una herramienta de formación y disciplina.
La Espartaqueada no es un evento cualquiera: es una fiesta deportiva donde el esfuerzo de meses se mide en minutos de juego.
Para los estudiantes del Telebachillerato Comunitario La Florida, viajar a Puebla significa mucho más que competir. Es salir por primera vez de su entorno cotidiano, convivir con otros jóvenes, demostrar que desde una comunidad humilde también se puede llegar lejos. Cada entrenamiento lleva implícita esa idea: el talento se construye, no se regala.
Mientras el silbato marca el final de la práctica, el sudor corre y las risas regresan. Hay bromas, comentarios sobre jugadas fallidas y promesas de mejorar al día siguiente.
El balón queda quieto por unos minutos, pero la meta sigue rodando en la mente de todos: llegar a Tecomatlán y dejarlo todo en la cancha.
Porque cuando el equipo de basquetbol de La Florida salte a la duela en la XXII Espartaqueada Deportiva 2026, no sólo jugará un partido. Jugará por su escuela, por su comunidad y por la certeza de que el esfuerzo colectivo siempre encuentra su recompensa.
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