MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

ENTREVISTA | Entre brazadas y convicción

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• Gabriela Zavala cuenta que regresa con orgullo a su natal Guerrero tras representarlo en la XXII Espartaqueada Nacional

La mañana comenzaba con un ambiente de entusiasmo y movimiento cuando el balneario abrió sus puertas. Eran alrededor de las 6:30 de la mañana y, poco a poco, comenzaron a llegar delegaciones de distintos estados del país. Jóvenes, niños y adultos caminaban con mochilas al hombro, toallas colgando y la determinación en el rostro.

“En cada brazada de estos jóvenes hay disciplina, esperanza y la convicción de que el deporte también puede ser una forma de organización y superación del pueblo”.

A las 7 en punto, como si obedecieran a una sola voz, los atletas iniciaron el calentamiento. Así arrancó una jornada más de competencia en la XXII Espartaqueada Deportiva Nacional, organizada por el Movimiento Antorchista, un evento que busca demostrar que el deporte también puede ser una herramienta de organización y concientización.

Entre los participantes se encontraba Gabriela Zavala, originaria de Chilpancingo, Guerrero, quien compitió en la categoría juvenil C de natación. 

Para ella, esta experiencia representa algo más que una simple competencia. “Es la primera vez que vengo”, comentó con entusiasmo después de salir de la alberca. “Mis compañeros ya habían participado antes, pero para mí fue algo nuevo y la verdad me pareció excelente. Hay una muy buena organización de Antorcha”.

La jornada avanzó con pruebas de distintos estilos: libre, dorso, pecho y mariposa. En cada salida, los nadadores se lanzaban al agua con la disciplina de quien sabe que el deporte exige constancia, sacrificio y voluntad. Desde las gradas, entrenadores y compañeros animaban con gritos que resonaban sobre el agua.

Gabriela no llegó por casualidad a esta alberca. Su historia en la natación comenzó cuando apenas tenía tres años. “Empezó como entretenimiento”, recuerda. “Pero con el tiempo se volvió algo muy importante para mí. Hasta hoy no lo he dejado”.

En un estado como Guerrero, donde la pobreza y la violencia suelen ocupar los titulares, la práctica deportiva enfrenta múltiples obstáculos: falta de infraestructura, escaso apoyo institucional y limitaciones económicas para muchas familias. 

Sin embargo, eventos como la Espartaqueada buscan romper esa inercia. La idea es clara: abrir espacios donde el pueblo trabajador, especialmente el pueblo joven, pueda desarrollar su talento y su disciplina.

Los resultados también trajeron alegría para la delegación guerrerense. “Nos llevamos varios lugares”, contó Gabriela con orgullo. “Nos regresamos a Chilpancingo muy contentos por lo que logramos en natación”.

Pero más allá de las medallas, el mensaje es otro. Para Gabriela, el deporte debe ser una puerta abierta para todos. “Invito a la gente a que se acerque, a que vea las convocatorias y participe. Sabemos que hay limitantes para practicar deporte, pero siempre buscamos la manera de seguir adelante”.

En cada brazada de estos jóvenes hay algo más que esfuerzo físico: hay disciplina, esperanza y la convicción de que el deporte también puede ser una forma de organización y superación del pueblo. 

En ese espíritu, la alberca se convierte, por un momento, en un pequeño escenario donde se demuestra que la juventud trabajadora no está dispuesta a rendirse.

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