Me disculpo de antemano ante mis amables e indulgentes lectores por ocuparme de temas que, quizás para algunos sean, como dijo el poeta "...cosas de poca importancia...", sobre todo si lo vemos en el marco del contexto mundial.
Los estudiantes no acudieron al ayuntamiento en calidad de pedigüeños, sino como ciudadanos en pleno uso de sus derechos para exigir que la educación sea realmente la base del desarrollo.
Observamos los peligros que se ciernen sobre la humanidad entera ante la embestida guerrerista de los Estados Unidos y sus aliados y ante los miles de seres humanos asesinados en Palestina e Irán por mantener la supremacía de una clase y de un régimen socioeconómico en decadencia, de un imperialismo rancio que tiene en Donald Trump su máximo representante y que quiere (necesita) a un mundo de rodillas, entregándole hasta la última gota de petróleo, de sangre y de sudor humano.
Sin embargo, de estos asuntos cotidianos que se nos presentan a los mexicanos, que reflejan también, a su vez, la decadencia de una forma de hacer política, de gobernar, quiero referirme a tres hechos en tres municipios del estado de Hidalgo.
El primero, Mineral de la Reforma y los moradores del albergue estudiantil "Insurgente Julián Villagrán". He escuchado decir a muchos funcionarios de los distintos partidos políticos que han ostentado el poder, que ellos no necesitan de ese "puesto" para vivir, que están ahí sólo por "ayudar" al presidente, gobernador o secretario en turno a sacar adelante su proyecto o su encargo; que no tienen por qué soportar exigencias de la ciudadanía o mucho menos reclamos; que tienen sus propias empresas en el sector privado, así que no requieren del sueldo que les proporciona el estado por su servicio público.

Y es cierto, la mayoría de los funcionarios, fundamentalmente de directores para arriba, tienen uno o varios negocios o empresas en el país o en el extranjero. Sinceramente, en mis ya muchos años de gestión social como miembro del Movimiento Antorchista Nacional, y haciendo un repaso de los numerosos funcionarios a los que me ha tocado tratar en Hidalgo y en otras entidades, no recuerdo ninguno fuera de esta regla.
Sólo que estos señores lo que no dicen, es que usan, necesitan del poder político para que sus empresas prosperen; requieren de todos los hilos conductores, de todas las venas que llevan y traen oxígeno para la buena salud de sus negocios.
Pues bien, los jóvenes estudiantes, moradores del albergue estudiantil, ubicado en dicho municipio, acudieron por enésima ocasión a la presidencia municipal a solicitar solución a su modesto pliego petitorio, que resumen en tres puntos:
Subsidio para la alimentación de los más de 70 estudiantes que allí viven, ante la imposibilidad de pagar una renta.
Pago de los servicios del inmueble (agua, luz e internet).
Mantenimiento y reparación del edificio, pues frecuentemente se inunda.

Fueron recibidos por el secretario municipal, quien había comprometido una respuesta positiva o bien ser atendidos personalmente por el alcalde, Eduardo Medécigo, que a casi dos años de su administración, nunca ha tenido tiempo para los estudiantes del albergue.
Pero en lugar de la solución prometida, el señor funcionario simplemente les negó la audiencia con el presidente y en seguida les espetó en la cara: "Si quieren, yo les puedo resolver algo, pero de mi bolsillo, pues yo soy empresario y tengo negocios en Estados Unidos, pero del municipio, ¡nada!, porque el ayuntamiento no tiene recursos" (¡sic!). Saque sus conclusiones, amable lector.
Yo sólo agrego que los estudiantes no acudieron al ayuntamiento en calidad de pedigüeños, sino en su calidad de mexicanos en pleno uso de sus derechos y de hacer valer las tan llevadas y traídas frases por todo funcionario común "que los jóvenes son el futuro de México" y que "la educación es la base para el desarrollo de la nación".
El segundo, Huejutla. Como sabemos, la Huasteca hidalguense, como muchas regiones de nuestro estado, es un mar de pobreza y de carencias de todo tipo; su secular marginación es simplemente dantesca.
Meses tienen grupos de campesinos y estudiantes buscando al presidente municipal de Huejutla, Alfredo San Román, los mismos que son informados que no se encuentra en sus oficinas, pues a decir de propios funcionarios y de algunos medios de comunicación, se halla recorriendo los municipios del distrito federal electoral a que corresponde el municipio de Huejutla.
Dejo de nuevo las conclusiones a nuestro cansado lector. Quizás en próxima colaboración tengamos espacio para abundar.

Sobre Huehuetla
Fue del conocimiento público el gran desastre de toda naturaleza que dejaron las torrenciales lluvias de octubre pasado: cientos de casas inundadas, toneladas de lodo en calles y hogares de la cabecera municipal, cerros desgajados y prácticamente todas las carreteras y caminos destrozados y decenas de comunidades incomunicadas.
Ha pasado medio año y la reconstrucción de viviendas y de las vías de acceso a la cabecera y a las comunidades aún no empieza, y la verdad, no se ve para cuándo.
Los trabajos realizados por las diferentes instancias de gobierno son meros paliativos, como el puente provisional sobre el río Pantepec a la altura de la localidad de Zicatlán, que ante las recientes lluvias, obra que desapareció, dejando nuevamente a decenas de pobladores aislados.
Como bien lo señalan vecinos y el líder municipal del Movimiento Antorchista en la región, "pasan años y años, gobiernos y gobiernos, y la zona Otomí-Tepehua sigue en el abandono, sigue padeciendo la falta de infraestructura carretera".
Así, con esa indolencia e insensibilidad se gobierna en dichos municipios; gobiernos van y vienen, funcionarios que van de paso y que sólo "administran" los pocos o muchos recursos del erario, pero que no les interesa realmente el bienestar de la población ni tienen un verdadero proyecto de desarrollo de su municipio o estado, según sea el caso.
Por lo pronto, lo único que les queda a los estudiantes, campesinos y colonos es hacer valer su derecho a través de la fuerza social organizada, de lo contrario, nada cambiará, y esos modos de hacer política o de gobernar prevalecerán.
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