• Deportistas de Nuevo León enfrentaron retrasos en el transporte y falta de apoyos institucionales, pero lograron el reto de competir en Tecomatlán
Eran las 7 de la mañana y el celular sonaba con tonos de llamada; eran los deportistas que ya se comunicaban para confirmar que estarían a las 12 del día en el centro de Monterrey para subir a los autobuses que los llevarían al municipio de Tecomatlán, Puebla, a participar en la XXII Espartaqueada Deportiva Nacional.
Los deportistas de Nuevo León superaron obstáculos logísticos y la falta de recursos gubernamentales para asistir a la XXII Espartaqueada Deportiva Nacional en Tecomatlán.
Pasadas las 11 de la mañana, los jóvenes deportistas ya se encontraban en el lugar acordado por la comisión deportiva estatal del Movimiento Antorchista; llegaron las 12 del día y el transporte no aparecía.
La angustia y el nerviosismo se veían en los rostros; las llamadas de los responsables del contingente y las caras largas oscilaban entre la tristeza y la molestia, pues la gestión se había realizado con mucho tiempo de antelación y el Gobierno se había comprometido a enviar el transporte a la hora acordada.

Con maletas listas, llenas de ropa y entusiasmo para participar en la Espartaqueada Deportiva que habían estado esperando durante dos largos años, aguardaban bajo el techo de la Casa del Estudiante de Monterrey con la incertidumbre de si saldrían rumbo al municipio poblano.
La respuesta fue un camión en vez de dos, y así salió el primer contingente, ya con demora. El segundo autobús, después de negociaciones, se aprobó con autoridades de otro municipio y, tras la espera, salieron los contingentes en diferentes horarios.
La espera del transporte, sumada a las más de quince horas de viaje para llegar a tierras poblanas, hicieron del trayecto una larga travesía, pero una indiscutible experiencia que quedará para siempre en el pensamiento y las memorias de deportistas y maestros como uno de los eventos más importantes del deporte amateur de México.

El camino es largo y no sólo por la distancia, sino por la dificultad de conseguir lo más básico para poder representar con orgullo a su estado, desde la gestión de unidades para transporte hasta víveres para la estancia, uniformes y demás elementos necesarios para tener una buena participación.
La falta de apoyo fue evidente: algunos compitieron con playeras de su preparatoria y otros con chalecos naranjas que recordaban más a una cuadrilla de bacheo que a un equipo de basquetbol. No hubo presupuesto para más, según las autoridades gubernamentales. Para eventos internacionales masivos, como el Mundial, no se escatiman recursos, mientras que para el deporte del pueblo, se alega que no hay fondos.
Los deportistas de Nuevo León provienen de colonias populares, donde muchas veces se practica con poca infraestructura deportiva, y que, a pesar de los inconvenientes, lograron llegar a Tecomatlán para ser parte de esta fiesta deportiva:

“Nuestros deportistas han estado esperando este encuentro durante dos años; iniciamos las gestiones con tiempo, pero el gobierno, sobre todo el estatal, a última hora nos dijo que no, que no había presupuesto. De cualquier forma, nosotros ya habíamos realizado a la par actividades económicas para poder costear una parte de los gastos”, cuenta Daniel Guevara Gutiérrez, responsable de la comisión deportiva en la entidad.
“El deporte en México se encuentra mercantilizado, pues se promueve como una mercancía más en este sistema en el que todo se busca convertir en ganancia. Por ello el deporte necesita de recursos.
Nosotros no lo promovemos así: lo promovemos verdaderamente y la prueba de ello son las Espartaqueadas Deportivas, sostenidas por el pueblo”, cuenta Ramón Rosales Córdova, dirigente de los antorchistas en Nuevo León.
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