• Estados Unidos concentró 50 % de manufacturas y realizó más de 400 agresiones en 81 años
Después de la Segunda Guerra Mundial SGM, el país que nunca recibió ninguna bomba, no tuvo ninguna batalla dentro de su territorio y, por lo mismo, conservó intacta su planta industrial, sus campos agrícolas, sus puertos, sus ferrocarriles, sus presas y carreteras, fue Estados Unidos.
Por esa razón, mientras el resto de países capitalistas avanzados de Europa y Asia se debatían en las terribles secuelas de la destrucción, Estados Unidos se erigió como la potencia capitalista con la capacidad de producir hasta el 50 % de los productos manufacturados de todo el planeta de 1945 a 1950 mantuvo esa producción.
También se convirtió en el epicentro financiero y comercial del globo concentró el 66 % de las reservas mundiales de oro y obtuvo la capacidad para exportar el 33 % de todas las mercancías a nivel global.
Logró manejar a las dos instituciones financieras más importantes para el control económico mundial: el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Por su parte, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas URSS, aunque fue la nación que derrotó al fascismo alemán y sufrió la muerte de 27 millones de sus habitantes, su economía estaba devastada.
No olvidar que la URSS había logrado la hazaña de haberse electrificado e industrializado en apenas dos décadas hasta convertirse en una nación que competía con los países más desarrollados del mundo en producción industrial y agrícola y había logrado elevar los niveles de vida de su población a los niveles más altos de su época, pero la URSS, en esas condiciones, sólo podía realizar un gigantesco esfuerzo de recuperación.
Ese poder económico y financiero le sirvió a Estados Unidos para desarrollar una capacidad militar muy superior a todas las naciones, excepto a la URSS. En pocos años, Estados Unidos logró instalar más de 700 bases militares por todo el planeta con el fin de ejercer su hegemonía.
Ya con ese poder económico y militar, Estados Unidos y fiel a su naturaleza de país imperialista inició una larga cadena de agresiones a países en los cinco continentes en estos 81 años, algunos historiadores y analistas geopolíticos calculan que ocurrieron más de 400 agresiones militares de Estados Unidos de diferentes magnitudes y consecuencias para los pueblos agredidos.
Producto de esas agresiones militares han muerto cientos de millones de seres humanos. Las agresiones fueron hechas por dos causas principales: uno el saqueo de recursos naturales y dominio comercial dos para destruir la soberanía e independencia económica y política de las naciones que no se dejaban someter a sus dictados.
No todas las agresiones han sido ejecutadas por el gobierno estadounidense, también han participado otras aves de rapiña en los genocidios, destrucción de países y brutales saqueos no olvidemos que el imperialismo japonés desde 1937 invadió China y asesinó hasta el término de la SGM, según China, a 37 millones de chinos y en la India se calcula que la mortandad por la SGM fue de 2.5 millones de personas.
Las cifras son estremecedoras, un recuento breve y sintético de las principales agresiones del imperialismo occidental en toda Europa descontando la URSS, en la SGM murieron por las agresiones imperialistas, según algunos cálculos, cerca de 20 millones de personas, que sumadas a las de la URSS dan 57 millones.
Ya con la suma de Asia, la SGM provocó cerca de 90 millones de personas muertas directamente por las acciones bélicas. La humanidad ha sufrido los más bestiales genocidios por las ambiciones de la clase capitalista, la cual ha llevado al matadero a esos millones de seres humanos, agitando las banderas de “Defensa de la patria”, “Defensa de la democracia y la libertad”, “Defensa de la justicia y el progreso”, etcétera.
En realidad, las conflagraciones mundiales se hicieron por arrebatar territorios, por apropiarse violentamente de las riquezas y recursos naturales, por “tener espacios vitales” y someter a los pueblos a la esclavización y al exterminio por razones raciales y supremacistas.
Después de la SGM, el imperialismo alemán y japonés fue sustituido por el imperialismo anglosajón, encabezado por Estados Unidos. Cuando Alemania se rindió en mayo de 1945, en el Pacífico, Japón ya no podía seguir sosteniendo la guerra contra Estados Unidos los historiadores más objetivos señalan que, en agosto de ese año, sólo era necesario seguir con la dinámica llevada hasta el momento para que, en cuestión de semanas o meses, el imperio nipón se rindiera.
Y, sin embargo, Estados Unidos decidió lanzar dos bombas atómicas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, matando a más de 200 mil personas en cuestión de minutos, pero los efectos de las explosiones matarían en los siguientes años a cientos de miles más.

La naturaleza asesina del imperialismo se presentó en toda su magnitud no era la derrota de Japón lo que buscaba con esas bombas nucleares, era el anuncio de que había en el globo terráqueo un nuevo amo y, sobre todo, era una advertencia a la victoriosa URSS, liberadora de la humanidad del fascismo.
Esas detonaciones nucleares de Estados Unidos fueron la señal de que el fascismo no había muerto la bandera de esta ideología y este militarismo opresor la retomaba la superpotencia norteamericana.
Desde entonces, Estados Unidos y sus aliados de la OTAN han realizado invasiones, han provocado guerras de exterminio, han promovido golpes de Estado, han masacrado a millones de seres humanos. Sólo baste mencionar algunas de las principales acciones bélicas contra los pueblos del mundo por parte de Estados Unidos y sus aliados.
En 1950, el imperialismo intervino en Corea en dicha guerra murieron más de 3 millones de personas. En 1954 invadió Guatemala, dando golpe de Estado al presidente Jacobo Árbenz en las décadas de 1970 a 1990, Estados Unidos bombardeó Panamá, Granada e intervino en República Dominicana, Haití y Cuba.
Durante más de una década, Estados Unidos invadió Vietnam y ahí mató a 4 millones de personas lanzó más toneladas de bombas que las que se lanzaron durante toda la SGM y dejó a cientos de miles de personas con los efectos permanentes del agente naranja y napalm, que pueden elevar la temperatura cuando se rocían a mil 200 grados, producen malformaciones congénitas y distintos tipos de cáncer.
En 1998, la OTAN bombardeó 78 días a la antigua Yugoslavia murieron, según algunos cálculos, 400 mil personas. Ya en el siglo XXI, invadió Irak, matando a más de 500 mil personas y desplazó a 3.5 millones de seres humanos poco después invadió Afganistán, ocupándola durante dos décadas y en donde murieron medio millón de personas.
En 2011, la OTAN con Estados Unidos a la cabeza bombardeó Libia y acabó con el gobierno que había logrado que este país fuera el de más alto índice de desarrollo humano en África, asesinando brutalmente a su presidente Muamar el Gadafi.
Las tres últimas acciones del imperialismo son el golpe de Estado en 2014 en Ucrania, lo que generó el conflicto con la Federación Rusa en el que no se tienen cifras precisas, pero se habla de cientos de miles de soldados ucranianos muertos. Estados Unidos y la OTAN son quienes están impulsando esta guerra.
La franja de Gaza es el ejemplo más brutal del grado de crueldad en el que el imperialismo se ha quitado la careta, pues, a ojos de toda la prensa mundial, en tiempo real, el imperialismo, utilizando al Estado sionista de Israel, ha matado a más de 250 mil palestinos, de los cuales decenas de miles son niños.
En Palestina se oye decir a los niños, cuando se les pregunta qué es lo que más quieren y muchos dicen claramente: “quiero morir, quiero dejar de sufrir”.
Y en los últimos días, Estados Unidos e Israel lanzaron su ataque a Irán mataron a su líder Alí Jamenei y en los primeros bombardeos murieron 170 niñas en una escuela primaria.
Un experto estadounidense en relaciones internacionales, al que no se le puede acusar de ser agente de Moscú o de Pekín o de cualquier potencia contraria a Estados Unidos, John Mearsheimer, declaró en un foro en la Universidad de Chicago que: “La estrategia de Estados Unidos de aplicar sanciones económicas a los países que no se alinean con este país ha provocado la muerte de 40 millones de personas en todo el mundo”,
“El grado de asesinato que hemos creado alrededor del mundo es sencillamente increíble”. El imperialismo está tratando de matar de hambre al pueblo cubano. Las sanciones económicas han llegado a su máxima expresión y los responsables tienen el cinismo de justificarlo el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, declaró, refiriéndose a Cuba: “No al régimen que lo ha oprimido”. Casi siete décadas de bloqueo y asedio a Cuba y ahora resulta que los gobernantes cubanos son los opresores.
Sin duda, el imperialismo ha estado moviendo activamente sus piezas en el ajedrez geopolítico. Logró que cayera el régimen de Bashar al Asad en Siria, está impulsando un genocidio en Gaza, presionó al gobierno de Venezuela y ha intervenido en las elecciones de Honduras, Ecuador, Bolivia, Chile, Argentina y El Salvador, fortaleciendo a las oligarquías proimperialistas. Ahora trata de doblegar a Irán con una acometida militar que enfrenta resistencia por parte del pueblo iraní.
Pero vale la pena una última reflexión: ¿es correcta la respuesta de China y Rusia a esa estrategia estadounidense, consistente en ir desgranando país por país a nivel global, apoderándose de regiones, imponiendo el control económico y militar, debilitando a las fuerzas que pueden hacerle frente?
Ciertamente, la implosión del imperialismo está en marcha, dadas sus graves contradicciones internas y externas, pero ese imperialismo estratégicamente está buscando apoderarse de todo el planeta.
La salvación de la humanidad está en la respuesta de los pueblos, como la está dando Irán, pero esa respuesta sería más efectiva si los países del BRICS le plantan cara al imperialismo.
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