En días recientes, Abelardo de la Espriella, rico empresario colombiano (y con nacionalidad estadounidense e italiana), candidato de la ultraderecha, ganó las elecciones presidenciales y para dejar clara su orientación política, enfáticamente declaró: “Colombia restaurará su relación con el Estado de Israel como nunca antes”.
Ixtapaluca ha sido noticia nacional en los últimos años no por sus labores gubernamentales, como lo era durante el gobierno antorchista, en el que figuraba por inaugurar obras de altísimo impacto, sino ahora por noticias lamentables. En esta ocasión quiero referirme a la ola de inseguridad que vive el municipio.
Los maestros y maestras regresan a escuelas deterioradas, con grupos saturados, falta de materiales, exceso de trabajo administrativo y una larga lista de carencias que el gobierno parece haber aprendido a ignorar. Ahí, lejos de los reflectores, queda al descubierto una verdad incómoda: el sistema educativo mexicano sigue funcionando gracias al sacrificio cotidiano del magisterio, no gracias a una política pública que realmente lo fortalezca.
El tema de las carencias en los servicios básicos de la vivienda es objeto de estudio permanente por especialistas e instituciones encargadas de medir la pobreza y el desarrollo social. Durante muchos años esa labor correspondió al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), organismo que fue extinguido mediante una reforma constitucional y cuyas funciones en materia de medición de la pobreza pasaron al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
En días recientes, Abelardo de la Espriella, rico empresario colombiano (y con nacionalidad estadounidense e italiana), candidato de la ultraderecha, ganó las elecciones presidenciales y para dejar clara su orientación política, enfáticamente declaró: “Colombia restaurará su relación con el Estado de Israel como nunca antes”.
Cada 15 de mayo se celebra el Día del Maestro; los discursos oficiales se llenan de elogios para ellos y ellas. Se les llama el pilar de la educación, el motor del desarrollo nacional y los formadores de las nuevas generaciones. Se entregan reconocimientos, se organizan ceremonias y abundan las promesas de dignificar la profesión docente.