MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Memorias de una bailarina

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• La autora relata sus vivencias durante presentaciones en comunidades de Chiapas como artista antorchista  

“… el que vive para los demás vive muchas vidas; el que vive para sí, no vive ni siquiera su propia vida”

Aquiles Córdova Morán


Durante una intensa semana de gira por el sur del país, en Chiapas, los Grupos Culturales Nacionales del Movimiento Antorchista tuvimos la fortuna de recorrer distintas comunidades de la región de Tuxtla Gutiérrez. Fue una experiencia que volvió a recordarme el enorme compromiso que tenemos como bailarines, actores y músicos con el pueblo trabajador.

Cada comunidad que visitamos dejó una huella imborrable en nosotros. Llegar a las comunidades, muchas veces olvidadas por los gobiernos en turno, y encontrarnos con familias enteras esperando nuestras presentaciones artísticas, nos hizo comprender que el arte combate y transforma a un hombre nuevo. 

Nuestra protesta no nace de la violencia ni de intereses individuales; nace de la necesidad de defender a los más humildes y de construir un país más justo para todos.

En esas comunidades donde la preocupación diaria muchas veces es conseguir alimento, tener acceso a medicamentos, atención médica o un salario digno, nuestra labor cultural quizá no resuelve de inmediato sus necesidades materiales, pero sí logra regalarles un momento de alegría, de inspiración y de fuerza para continuar luchando para resolver sus necesidades elementales.

Recuerdo especialmente la emoción de los niños al vernos en el escenario. Sus ojos llenos de ilusión y admiración me hicieron reflexionar profundamente sobre la importancia de llevar arte y cultura al pueblo. 

Saber que, aunque sea por un instante, podemos inspirarlos a soñar, a valorar nuestra cultura y tradiciones y a creer en un futuro mejor, es una de las mayores recompensas que deja esta labor.

Pero esta gira no sólo estuvo marcada por el arte; también estuvo acompañada de la lucha y la solidaridad. Me tocó presenciar la enorme unidad y combatividad del antorchismo chiapaneco ante las arbitrariedades cometidas contra el compañero activista y profesor Raúl Orión Jiménez García, al presentarnos en la comunidad de Ocozocoautla, colonia “El Porvenir”, donde el compañero hace su arduo trabajo día a día para mejorar y darle mejores condiciones a la comunidad. 

Ver cómo las colonas, los activistas y los compañeros organizados en el Movimiento Antorchista de Chiapas emprendieron una lucha firme y decidida para exigir su liberación inmediata, me hizo entender aún más la fuerza que tiene un pueblo consciente y organizado.

Asimismo, fue admirable el trabajo de cada pleno y de toda la estructura organizativa de los compañeros que hicieron posible cada evento. Gracias a ese esfuerzo colectivo nosotros pudimos presentarnos en cada escenario con entusiasmo, disciplina y la convicción de darlo todo por los compañeros que asistían a vernos. 

Porque en Antorcha entendemos que el arte no debe estar alejado de las causas del pueblo; al contrario, debe servir para educar, organizar y fortalecer la lucha.

Con nuestras presentaciones también demostramos que el Movimiento Antorchista sabe luchar de manera política y cultural, llevando educación, organización y conciencia al pueblo. Nuestra protesta no nace de la violencia ni de intereses individuales; nace de la necesidad de defender a los más humildes y de construir un país más justo para todos.

Agradezco profundamente a todo el antorchismo de Chiapas por las atenciones brindadas, por el cariño recibido durante estos días y, especialmente, a las madrecitas que asistieron a los eventos realizados por los Grupos Culturales Nacionales con motivo del 10 de mayo. 

Esperamos que cada aplauso, cada sonrisa y cada muestra de afecto haya sido reflejo de que nuestro trabajo logró tocar sus corazones y transmitir el verdadero objetivo de nuestra organización: formar jóvenes conscientes, preparados y comprometidos con la transformación de México.

Nosotros regresamos con el corazón lleno y con más ganas de seguir trabajando día con día desde nuestra trinchera en el arte y la cultura. Chiapas dejó una marca profunda en nosotros y nos recordó la importancia de seguir luchando.

Quiero terminar con un fragmento de una poesía que me gusta mucho:

“Hay hombres que luchan un día y son buenos.

Hay otros que luchan un año y son mejores.

Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.

Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”.

Bertolt Brecht.

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