La aportación del gran dirigente del proletariado ruso y mundial, Vladimir Ilich Uliánov, Lenin, al desarrollo de la humanidad es inconmensurable, no se puede medir.
Lenin formuló una definición del concepto de materia que marcó un desarrollo en la concepción científica del universo: “La materia es una categoría filosófica para designar la realidad objetiva dada al hombre en sus sensaciones, calcada, fotografiada y reflejada por nuestras sensaciones y existente independientemente de ellas”.
Lenin fue el creador de la teoría del partido de nuevo tipo, la herramienta insustituible para la concientización y organización de las masas trabajadoras para la toma del poder político.
Lenin descubrió el surgimiento y desarrollo de la fase superior del capitalismo mundial, su fase imperialista.
Lenin desenmascaró al oportunismo de los grupos de diverso pelaje de su tiempo, como elemento nocivo para el movimiento verdaderamente revolucionario, tales como los populistas liberales, “marxistas” legales, “economicistas”, mencheviques, etcétera.
Lenin fue el creador de la teoría del partido de nuevo tipo, la herramienta insustituible para la concientización y organización de las masas trabajadoras para la toma del poder político, la construcción de un Estado proletario y la instauración de una sociedad de trabajadores libres que trabajen, sí, pero para beneficio de todos, que se desarrollen física y espiritualmente para lograr una verdadera hermandad universal.

Lenin, con el concurso de las masas populares rusas y ese partido de vanguardia hizo una revolución social. El partido bolchevique de Lenin llamó a la insurrección a los obreros, campesinos y soldados rusos y, en la noche del 6 al 7 de noviembre, la Guardia Roja bolchevique toma el control de los puentes, de las estaciones, del banco central y de la central postal y telefónica, y luego sobreviene el asalto final al Palacio de Invierno. El proletariado consciente, organizado en los soviets, con su partido leninista se hace con el poder.
Lenin y los bolcheviques, junto con el heroico pueblo ruso, vencieron a las guardias blancas y a los invasores extranjeros que estaban agrupados en la “Intervención Aliada en Rusia” durante la guerra civil que tuvo lugar entre 1917 y 1923.
Lenin implementó en Rusia la Nueva Política Económica a partir de 1921, para lograr el vertiginoso desarrollo de las fuerzas productivas, impulsando, entre otras medidas, la electrificación para toda Rusia, logrando llevar la energía a millones de hogares, una tarea propia de titanes.

Lenin fundó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en diciembre de 1922, dejando su huella indeleble en el mundo.
Aun ahora, en su 102 aniversario luctuoso, Lenin sigue presente, dando lecciones y poniendo el ejemplo, sigue estando vigente: la ausencia de un partido de revolucionarios leninistas es la causa de muchos errores, desviaciones, insuficiencias y fracasos de muchos movimientos sedicentes progresistas, de izquierda, democráticos, antiimperialistas.
¿Por qué en países como Bolivia, Argentina o Chile, vuelve a ganar la ultraderecha reaccionaria, después de gobiernos “progresistas”, “transformadores”, “democráticos”, o de “izquierda”? Porque hizo y hace falta el partido de Lenin.

Y en México, ¿por qué Morena, de supuesta izquierda, “democrática”, sigue ganando elecciones? Morena es un partido demagógico que en verdad representa en los hechos a una corriente de los más ricos de este país, de aquellos que han acrecentado su ya de por sí insultante riqueza (según la Oxfam, en los últimos cinco años desde el inicio de la pandemia, Slim ganó en un segundo lo que a una persona promedio en México le toma una semana de trabajo).
Sigue ganando elecciones porque desgraciadamente falta el partido leninista que esté lo suficientemente preparado teórica y prácticamente, arraigado ampliamente y en lo más profundo de las entrañas del pueblo trabajador, para concientizarlo y organizarlo, para que no se deje llevar por las tarjetitas del bienestar, y llevarlo a luchar por sus derechos más elementales, pero, en última instancia, para llevarlo a conquistar el poder político, e instaurar una poderosa patria de trabajadores libres, productiva, soberana, justa con sus hijos, solidaria con todos.
Sostengo que la mejor manera de honrar la memoria de Lenin, el gran dirigente de los proletarios del mundo, es poner manos a la obra y construir el partido de los revolucionarios profesionales, el partido de nuevo tipo, el partido de Lenin en México. Urge.
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