• Desde 1974, Antorcha impulsa organización popular frente a pobreza y desigualdad en México
Bajo el régimen capitalista, sistema que en nuestros días se encuentra en su fase terminal, prueba de ello son las constantes invasiones a numerosos países de quien se encuentra en su cúspide, Estados Unidos, los pueblos se encuentran manipulados y sometidos para moverlos a su antojo y extraer de ellos los recursos naturales y todo aquello que le sirva al capital para volverlo más poderoso.
La organización consciente del pueblo es una herramienta poderosa para enfrentar las injusticias y exigir mejores condiciones de vida.
También, bajo esta batuta, las sociedades padecen mucha más pobreza en la mayor parte de sus habitantes, pues sólo unos cuantos son los privilegiados que se adueñan de la riqueza de las mayorías y les exprimen su fuerza de trabajo hasta desaparecerlos, mientras que sus riquezas se incrementan de una forma escandalosa.
Aquí, precisamente, en este punto, nos encontramos en nuestro país. Y, como una necesidad de la sociedad misma, nace el Movimiento Antorchista en el año de 1974, hace 52 años, en Tecomatlán, Puebla, considerada la cuna del antorchismo nacional.
Digo que como una necesidad porque, en medio de tanta explotación y como ha sucedido en varios momentos de la historia, surgen hombres y mujeres que adquieren conciencia ante las injusticias que se padecen y no sólo se quedan con esta conciencia, sino que, a través de un profundo análisis y viendo que no hay alternativa, se lanzan a la conquista de un país más justo.

Pero el camino de nuestra organización no ha sido miel sobre hojuelas, sino que, a lo largo de estas más de cinco décadas, en el trabajo mismo se han tenido que sortear turbulencias.
El camino ha estado lleno de obstáculos que han intentado frenar el avance de una organización nacida del pueblo y al servicio del pueblo, que se mantiene firme en su lucha cotidiana durante los 365 días del año.
El maestro Aquiles Córdova Morán guía el movimiento. Este año cumplió 85 años de vida, de los cuales gran parte ha dedicado a dar luz a las miles de mentes y corazones que integran esta grandiosa organización, y sobre todo a insuflar la idea de que las cosas en México no marchan bien, como quienes han mantenido el poder en sus manos han pretendido hacer creer para no enfrentarse al descontento social, sino que prefieren la sumisión y el sometimiento, que permite que se cometan toda clase de fechorías sin exigir ni cuestionar.

Gracias al maestro Aquiles, se ha educado, en primer lugar, a quienes se encuentran en la primera línea de nuestra organización, quienes son dirigentes probados y comprometidos con la causa del pueblo pobre de México.
En segundo lugar, se ha educado a las masas trabajadoras de nuestro país, que todos los días se levantan para acudir a sus labores y poder ganarse el pan de cada día para alimentar así a sus familias, esas que, a pesar de trabajar largas jornadas, continúan padeciendo la más cruel de las pobrezas; muriendo a veces de enfermedades curables por no contar con recursos para poder atenderse, porque los sueldos continúan siendo raquíticos y los recursos son insuficientes, aunado a la crisis de desempleo que se padece.
Antorcha es una organización social única en su tipo; una organización que está conformada por hombres y mujeres selectos; de una sola pieza y unidos bajo un mismo ideal; producto de la plena conciencia adquirida gracias al estudio constante de la sociedad y materiales que abren la mente y el corazón del individuo y nos hacen soñar con un mundo distinto, pero en el entendido de que no solamente implica quedarse con el anhelo, sino que es urgente lanzarse a luchar, y eso es precisamente lo que fomenta y viene realizando el Movimiento Antorchista.

En este contexto, la labor del Movimiento Antorchista adquiere una importancia fundamental. Durante décadas ha demostrado que la organización consciente del pueblo es una herramienta poderosa para enfrentar las injusticias y exigir mejores condiciones de vida.
Su trabajo constante, su esfuerzo por educar políticamente a las masas y su llamado permanente a la unidad y a la lucha organizada muestran que los cambios profundos no llegarán por sí solos, sino que deberán ser conquistados por un pueblo decidido a transformar su realidad.
Por ello, hoy más que nunca, resulta necesario fortalecer la organización, mantener viva la conciencia social y continuar trabajando con firmeza por la construcción de una sociedad más justa para todos.
0 Comentarios:
Dejar un Comentario