* El país ocupa el sitio doce en generación de capital pero mantiene en carencia a 100 millones de personas
Como todos ustedes han de saber nuestra organización (el Movimiento Antorchista Nacional) tiene 52 años luchando contra la pobreza, y durante esta larga y fructífera existencia, hemos gestionado a lo largo y ancho del país, la solución a mil necesidades de los pueblos y colonias, tales como introducción de agua potable, de drenaje, de pavimentaciones de calles, electrificaciones, apertura de caminos, claves para escuelas —de diversos niveles—, y todas las obras y servicios que el pueblo trabajador necesita para tener una vida menos dura que la que actualmente vive.
La solución de fondo es una mejor repartición de la riqueza que producen los trabajadores, pues sólo unos cuantos logran acaparar la mayor parte de esta riqueza mientras la mayoría apenas logra sobrevivir.
Nuestra tarea no ha sido fácil: nos hemos encontrado con muchos gobiernos insensibles, a los que no conmueve en lo mínimo el sufrimiento y las carencias del pueblo. Un ejemplo: en el estado hermano de Jalisco, compañeros antorchistas entregaron desde el año 2024 un pliego petitorio ante el gobierno estatal, en el que enlistaron las necesidades más sentidas de los miles de familias jaliscienses, que habitan en la periferia de Guadalajara y los municipios del interior del estado (demandas de los habitantes más pobres del estado).
La respuesta negativa contrasta groseramente con los anuncios de inversiones millonarias que publica sobre lo que hará —supuestamente— el gobierno estatal para el próximo mundial de futbol.
De ninguna manera quiero que se piense que estamos en contra del deporte; en lo que no estamos de acuerdo, por un lado, es en la mercantilización que se hace de él y por otro que se dejen de lado las necesidades básicas del pueblo trabajador, prefiriendo resolver las necesidades de lucro de las grandes empresas mercenarias del deporte.

Como es bien sabido esta labor de gestoría la hacemos en todo el país. También aquí los michoacanos hicimos la entrega de nuestro pliego de peticiones al gobierno estatal y en los municipios, desde fines del año pasado, en compañía de una numerosa comisión de antorchistas de las diferentes colonias y pueblos que se han afiliado en nuestras filas, los cuales nos conocen y confían en el trabajo que hacemos día con día por mejorar las condiciones de vida de los más desprotegidos.
Recientemente, fuimos atendidos por el gobernador del estado, Alfredo Ramírez Bedolla, en una reunión a la que también asistieron los diferentes titulares de las secretarías del gobierno estatal. En dicha reunión, las distintas dependencias hicieron compromisos para poder avanzar en la solución de nuestras peticiones.
Es esperanzadora la lista de promesas que, de cumplirse, ayudará a tener mejores condiciones de vida a muchos pueblos y colonias en todo el estado, pero esto no significa que ya no haya nada más que hacer, y sólo haya que esperar sentados en nuestras casas a que nos llegue la solución.

En primer lugar, creo que hay que esperar un tiempo prudente para ver si se cumplen los acuerdos tomados y ver cómo avanza su ejecución. En segundo lugar, debemos tener claro que esa no es la solución definitiva a la situación de pobreza que vivimos más de 100 millones de mexicanos, pues en caso de cumplirse, esto constituiría sólo un paliativo a la terrible situación que se vive todos los días.
La solución de fondo es un poco más tardada y complicada, y esa solución es una mejor repartición de la riqueza que producen los trabajadores en este país.
Ya hemos dicho que somos uno de los veinte países más ricos del mundo; sólo hay doce países que producen más riqueza que México y, sin embargo, en nuestra patria sólo unos cuantos son los que logran acaparar la mayor parte de esta riqueza, pues la inmensa mayoría apenas logramos sobrevivir con nuestros magros ingresos.

Pero esto no se puede lograr en las actuales condiciones que vive el país, dada la situación en que están las grandes masas trabajadoras: ignorantes de los graves problemas sociales y de su solución por la falta de educación —no me refiero a la preparación académica— y también dada la desorganización del pueblo trabajador, a los mexicanos nos han metido hasta la médula de los huesos, un espíritu individualista que no nos permite entender la enorme ventaja de nuestro número si nos decidimos a dar la lucha.
Para remediar este estado actual de las cosas es que también trabaja arduamente el Movimiento Antorchista a nivel nacional; para educar y concientizar al pueblo trabajador y para crear una organización férrea, capaz de cambiar el destino de nuestro país y hacer una distribución más equitativa de la riqueza.
A esto te invitamos: a unirte a este gran proyecto de nación. Estamos seguros de que unidos lo podremos lograr, porque desorganizados, sólo somos polvo humano, pero organizados nos convertimos en roca indestructible, capaz de golpear y golpear fuerte para derrotar a la pobreza y la injusta distribución de la riqueza.
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