• Más de 50 años respaldan gestiones de vivienda, educación y servicios para miles de familias
A propósito de las últimas reuniones con los diferentes niveles de gobierno, donde anunciamos que avanzaron los compromisos por parte del Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de Los Cabos, reunión que encabecé junto con el Comité Estatal, hubo compromisos del secretario general de Gobierno, Saúl González Núñez, y del licenciado Alberto Rentería Santana, en representación del alcalde del municipio de Los Cabos, Christian Agúndez, para refrendar los compromisos de solución, y se acordaron fechas para darle continuidad a todos los temas que planteó la directiva estatal en materia de vivienda, educación, servicios básicos y apoyos asistenciales.
Los humildes de BCS organizados en el Movimiento Antorchista estamos convencidos de que sólo unidos y luchando podemos avanzar en la solución de nuestros problemas.
Pues bien, al socializar la información en las redes sociales, se desató toda una serie de comentarios descalificando la lucha; unos, francamente, creemos que son ingenuos o faltos de un análisis profundo de la realidad, y otros tienen toda la intención de negar el derecho a la lucha por mejores condiciones de vida.
Los antorchistas sabemos con mucha claridad que la campaña de insultos, descalificaciones y acusaciones gratuitas viene de muy atrás, prácticamente desde que nacimos a la vida pública hace ya más de 50 años a nivel nacional.
Pero hagamos una distinción: una cosa es esconderse en un perfil de una red social y otra hacerlo abiertamente aprovechando un puesto de poder como funcionario público, que es el caso de la titular del Instituto de Vivienda del Gobierno del Estado con sede en San Lucas, la licenciada Alondra Castillo, que en su calidad de funcionaria asiste directamente a las colonias antorchistas a insistirle a la gente que sus peticiones “sólo prosperarían si se alejan de Antorcha”, si renuncian a las “comisiones en colectivo”, es decir, a sus derechos constitucionales de organización, petición y manifestación.
Este actuar aparentemente no tiene nada que ver con la lógica de las reuniones con sus superiores, con la racionalidad de las demandas planteadas y los compromisos de solución adquiridos. ¿Obedece todo esto a una meditada estrategia gubernamental ejecutada a propósito para agredir el derecho de organización popular?, ¿o al odio instintivo y al recelo que esos poderes sienten por la organización popular y por el reclamo de sus derechos elementales?, ¿o es que ya no vale el estado de derecho en BCS?
Muy pronto, el tiempo y la lucha de los antorchistas de las colonias Unión Antorchista, Victoria Antorchista, Gastélum, Caribe, entre otras, nos lo dirán.

Esto no nos sorprende. El Movimiento Antorchista, desde su origen, ha sido atacado por diversos medios, uno de los cuales es crear una imagen virtual de que en Antorcha somos asaltantes, paramilitares, golpeadores, chantajistas, invasores de casas y terrenos de propiedad privada, manipuladores y lucradores con la pobreza popular, entre otras lindezas.
Insisto en que es una “realidad” virtual, es decir, totalmente inventada por los enemigos de la organización de los pobres de México y, por tanto, totalmente falsa. Son ataques que buscan deslavar nuestra imagen pública y restarle fuerza a cualquier protesta pública nuestra; al mismo tiempo, esgrimen la espada de Damocles sobre las cabezas de nuestros líderes.
Entre tanto, los antorchistas dejamos claro que no vamos a permitir que una golpeadora atente contra nuestros derechos constitucionales y tomaremos las medidas pertinentes.
Aunque no busco convencer a quienes nos atacan, porque eso sería absurdo, sí quiero dejar en claro, para la gente de criterio amplio y para conocimiento de los propios antorchistas sudcalifornianos, la situación que guarda nuestra lucha y que Antorcha jamás ha engañado a la gente que representa; al contrario, ha trabajado y luchado junto con ella para que tenga una vida digna.
Los humildes de BCS organizados en el Movimiento Antorchista, haciendo uso de su derecho, estamos convencidos de que sólo unidos y luchando podemos avanzar en la solución de nuestros problemas.
Tras más de 50 años de experiencia, con orgullo podemos mostrar resultados en gestión de obras, apoyos para vivienda, espacios educativos y deportivos, atención a enfermos, entre otros.
Así que, lejos de frenar nuestra lucha con estos ataques descritos, Antorcha se ha fortalecido, porque la población se ha convencido de que los políticos tradicionales y los partidos políticos sólo utilizan los cargos públicos para su beneficio; sin embargo, Antorcha desarrolla su trabajo de manera constante al lado de la gente y no acude a ella sólo en épocas electorales.

La simpatía que la organización ha despertado en la gente pobre se debe, sin duda, a que siempre ha abanderado sus demandas.
Los enemigos del progreso y de la organización popular, con calumnias y acusaciones sin pruebas, quieren desunirnos y desorganizarnos, porque saben que así pueden aprovecharse del individuo solo, sin la fuerza de la organización.
No te dejes engañar por los “cantos de sirena” y sigue adelante con Antorcha pues, si bien es cierto que tenemos errores, sabemos reconocerlos y enmendarlos.
Por último, en este contexto debemos entender que los programas sociales no sólo son justos y necesarios, sino que son uno de los pocos mecanismos que le quedan al hombre para hacer lo que el sistema de libre mercado ha prometido tanto, pero que está imposibilitado para hacer: una más justa distribución de la riqueza, hacer menos lacerante la miseria e impedir que la concentración de la riqueza llegue a los niveles que hoy vemos en México.
Por ejemplo, la riqueza la maneja el 1 % de la población total. En México, al obrero le toca una parte muy pequeña de la renta nacional; el peso de los impuestos cae principalmente sobre los hombros de la clase trabajadora y la clase media, favoreciendo a los grandes consorcios nacionales y extranjeros que pagan muy pocos impuestos o, de plano, no los pagan. Dicho de otro modo, de lo poco que de por sí le toca al pueblo mexicano, se le quita más de lo que se les quita a los ricos.
Que no nos engañen: los programas sociales como el de vivienda y muchos otros por los que el Movimiento Antorchista lucha al lado del pueblo pobre de México son necesarios y la lucha por conseguirlos es justa, es correcta y debemos seguir adelante.
Los programas no son la solución a la miseria, no bastan ni lograrán jamás acabar con las grandes injusticias del país, pero son mecanismos que cada vez más deberían aplicar quienes dirigen las instituciones para hacer menos injusta la distribución de la riqueza.
El Movimiento Antorchista necesita y debe plantearse como meta tener en sus manos el poder público, ser gobierno, para poder reorientar de manera más efectiva la distribución del gasto social en favor de los pobres.
Antorcha saldrá adelante y seguirá organizando al pueblo, seguirá llevando progreso y desarrollo a los pueblos, porque Antorcha refleja los intereses profundos del pueblo, los problemas profundos que causan esta pobreza y desigualdad, y plantea organizarse y luchar por la verdadera defensa de los intereses de los pueblos. Vale.
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