MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

ENTREVISTA | Que hablen los líderes naturales del pueblo y de los jóvenes

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“Aunque pobre y humilde parezca y sea, es un paso de gigantes, es un paso de antorchistas porque somos los únicos que estamos yendo hacia adelante”, afirmó Brasil Acosta Peña, responsable del trabajo estudiantil de Antorcha en Tecomatlán, durante la eliminatoria municipal de oratoria, para seleccionar a quienes representarán a este municipio en la IV Jornada Nacional de Oratoria que se realizará este ocho de febrero en la ciudad de Puebla. 

Para Brasil Acosta, hablar frente al público es una tarea muy difícil, que cuesta trabajo porque el orador debe estructurar lo que va a decir, sin embargo, en la actualidad el pueblo de México ha dejado de hablar y, a su vez, perdiendo la capacidad de socializar, de materializar sus ideas de forma concreta para convencer o debatir con sus semejantes, de ahí que el Movimiento Antorchista impulsa la oratoria entre los jóvenes, obreros, campesinos, entre la clase trabajadora, para que recupere esa capacidad y pueda defenderse.   

¿Cómo vamos a convencer a otros si no hablamos?, cuestiona. Ser buen orador implica estudiar, leer mucho, regresar a los libros, exigirnos más tiempo frente al libro y menos frente a una pantalla; hay que estudiar filosofía para ser un buen orador y en una sociedad donde nos invitan a no hablar y nos enajenan con el teléfono celular, el cual nos aísla y va pudriendo el lenguaje, estas actividades que impulsa el Movimiento Antorchista, es un paso de gigantes en una sociedad. 

—¿Cuál es la importancia de la oratoria para el Movimiento Antorchista?

Para el activismo del Movimiento Antorchista, para los jóvenes que participan en la FNERRR (Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios “Rafael Ramírez”) y cualquier persona que quiera explicar sus ideas, explicar su ideario, explicar su visión de las cosas, necesitan hablar, y la forma de hacerlo no es hablar por hablar, sino hay que procurar que la manera de expresarse sea tan contundente, tan clara, tan precisa, que lleve a la gente a convencerse de lo que le están diciendo con un discurso claro, enérgico y coherente.

Entonces, es importante porque es un medio, el único que tenemos, de convencer a la gente de que se sume a la FNERRR o al Movimiento Antorchista para luchar por una causa concreta. 

—¿Qué se busca con que los jóvenes dominen esta disciplina?

Lamentablemente en México no se le educa a la gente para que hable, para que participe, para que discurse. Muy por el contrario, han hecho a los mexicanos, mexicanos apocados, callados, que no se expresan. Incluso eso tiene sus raíces históricas: los españoles obligaban a los mexicanos a bajar la cabeza, agachar la cabeza y hacerles ver que ellos no eran nada.
Entonces, nosotros —el Movimiento Antorchista—, queremos exaltar el espíritu guerrero de los mexicanos, el espíritu altivo, vaya, sembrar una confianza en ellos mismos, profunda, y eso sólo se puede lograr educando a la gente para que hable, para que participe. Por tanto, hay que romper esos vicios de la historia promoviendo una nueva forma de ser. Y esa nueva forma de ser es un mexicano que hable y hable bien, sobre todo los líderes. 

—La visión de Antorcha sobre la oratoria ¿se vincula con su proyecto educativo?

Definitivamente está incluida como parte de las líneas de acción en la parte política: la politización. Y justamente se trata de politizar, pero digamos, como sujeto y objeto, como luego se dice en el español, pero teniendo en consideración que el primero que tiene que estar educado para educar, es el educador, y luego, entonces, tener a quién educar. 

Entonces, primero los líderes, los que la gente reconoce como gente de vanguardia, los que reconoce como gente que puede guiar, dirigir, a esos líderes hay que educarlos y luego ellos tendrán —a su vez— que educar a la gente.

La primera fase es la educación de los jóvenes para que después eduquen al pueblo o la educación de los líderes, los activistas, para que también, cuando vayan al pueblo, sean coherentes, sean lógicos para que convenzan a la gente.

La influencia que nosotros tenemos en las escuelas de Tecomatlán, en cuanto a la materia de oratoria, es parte del proyecto educativo porque está pensado para educar a los educadores, que serán los activistas del futuro. 

—¿Qué hay en Tecomatlán para la práctica de la oratoria?

En la eliminatoria municipal —realizada el 31 de enero— participaron en total 30 jóvenes, de los cuales, 22 eran de secundaria, bachillerato y nivel superior (Instituto Tecnológico de Tecomatlán y Normal Superior “Mixteca Baja”), la inmensa mayoría. Y ocho eran activistas.

La respuesta, como se puede ver en el número de participantes, fue mayoritariamente de jóvenes estudiantes, lo cual me parece que es un resultado bueno, muy bueno para el hecho de que estamos iniciando una fase de superación de la actividad política. Me parece un buen resultado. 

—¿Cómo es el proceso para llamar a los campesinos y colonos a practicar la oratoria? 

Ahí lo tiene que hacer cada activista. Los plenos deben ser oradores, y yo conozco a gente de los plenos que son muy buenos hablando, pero nos hace falta jalarlos, sinceramente. Pero digamos, en el caso de donde sí se puede realizar o donde sí se hace eficazmente el trabajo de invitarlos se abre una categoría especial, que es la categoría de libre-obrero-popular, en donde participan obreros, campesinos y amas de casa o colonos, y ahí se integran. 

—¿Es importante que los campesinos y los colonos sean eficaces dando discursos? 

Es muy sencillo, relativamente hablando, porque hay una ventaja que se ha visto como experiencia en la práctica. La ventaja es que se hace actividad de manera, vamos a decir, en los pueblos y en las colonias con los obreros, de tal suerte que, curioso, pero de manera espontánea, la gente empieza a hablar, empieza a decir lo que piensa, unos con más coherencia que otros, de ahí nacen los líderes naturales y los líderes naturales ya de por sí saben hablar, expresan ideas y son claros a la hora de hacerlo. 

Eso, a mí, me genera la tranquilidad de que ahora, ellos, educándolos, fortaleciendo su claridad a través del estudio, y luego enseñándoles a mejorar con técnicas concretas su capacidad de hablar, se vuelven líderes que incluso han pasado a formar parte de la Dirección Nacional del Movimiento Antorchista, gracias a la educación antorchista. 

—¿Cuáles son los resultados de Antorcha enseñándole oratoria a las masas? 

Lo que hemos visto es una transformación de los jóvenes que va como en una escala, una serie de escalones, cruzando —digamos— umbrales... pasando de una pequeña etapa a otra: primero hablando en su salón, después en la asamblea del grupo, luego en la asamblea municipal, al grado de que hemos podido, por mi propia experiencia, ver cómo la FNERRR es el primer contacto donde te obligas a hablar y, ya luego, te va llevando la misma lucha hacia la capacidad de poderte hacer cargo de centros de trabajo y de volverte, ahora sí, dirigente de zonas, de colonias. Entonces, esto es como la célula, empiezas chiquito, pero luego te conviertes en un ser ya con muchas cualidades, que eso es lo que queremos. 
 

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