• Caciques pretenden arrebatar décadas de progreso antorchista mediante violencia e intimidación política
El pasado 22 de marzo tuve el gusto de asistir al festejo del 42 aniversario de Antorcha en el municipio de Huitzilan de Serdán, en la Sierra Norte de Puebla. Fue un evento multitudinario, miles de huitziltecos se dieron cita para festejar con orgullo al lado de su presidente municipal antorchista, el profesor Josué Elías Velázquez Bonilla, de su comité estatal y de la representación del antorchismo nacional, los logros, los aciertos de su lucha y la unidad entre sus habitantes y entre los pueblos.
Los morenistas, con tal de alcanzar el poder y sus mieles, no sólo se alían con narcos como lo ha documentado la prensa, sino también con caciques y asesinos.
Pudimos disfrutar de un evento cultural de alta calidad a cargo de los grupos culturales de las diferentes instituciones educativas con las que hoy cuenta el emblemático y heroico pueblo de Huitzilan.
Asimismo, pudimos constatar los grandes e importantes avances que a lo largo de estos 42 años de férrea lucha y trabajo ha logrado el pueblo de Huitzilan de la mano de Antorcha (tuve la oportunidad de conocer Huitzilan en el año de 1986); hoy cuenta con 64 escuelas (25 preescolares, 25 primarias, ocho secundarias, cinco bachilleratos y una escuela normal) distribuidas entre sus 28 comunidades y la cabecera municipal; tiene 34 canchas techadas, un gimnasio, la Unidad Deportiva Municipal y un auditorio; tres clínicas y un Centro de Salud con Servicios Ampliados (Cessa); el 90 % de su población cuenta con agua potable y drenaje; sus calles y carreteras principales están pavimentadas, etcétera.
Pero el progreso y desarrollo de las comunidades indígenas de la Sierra Norte de Puebla y en particular de Huitzilan de Serdán irrita a los cacicazgos de la región y sobre todo al de Huitzilan; ese cacicazgo feroz que por décadas mantuvo bajo el terror, la miseria y la marginación a los huitziltecos, hoy, en alianza con Morena, quiere regresar por sus fueros.

Pero sus aguerridos y valientes habitantes no olvidan; no extravían el camino: en su vida y en su memoria están presentes los horrores cometidos en sus familias, como nos lo recuerda el periodista y vocero del Movimiento Antorchista poblano, Aquiles Montaño Brito: “Los sicarios de los caciques y de la Unión Campesina Independiente (UCI) asesinaron a más de 150 huitziltecos e hirieron a decenas más, en los años 70 y principios de los 80.
En aquellos entonces, los caciques prohibían que las familias pudieran levantar los cadáveres para darles sepultura: los muertos debían descomponerse en la calle, a la vista de todos y a veces eran comidos por los perros. Un escenario de terror”.
En esos tiempos, en la década de los 80, en su primera mitad, la ferocidad asesina de la Unión Campesina Independiente (UCI) “había obligado a huir al presidente municipal y la presidencia estaba abandonada y cerrada”; las únicas dos escuelas que existían, un preescolar y una primaria, no funcionaban; los maestros también habían salido ante la amenaza asesina; las autoridades estatales los habían dejado a merced de los caciques y sus asesinos.

Fue esta situación la que obligó a un grupo de huitziltecos refugiados con sus familias en Zacapoaxtla a pedir auxilio y apoyo al Movimiento Antorchista.
Y hoy, nuevamente, la amenaza se cierne sobre la cabeza de los miles de habitantes de Huitzilan, sobre la paz lograda y de todo el progreso y desarrollo; ahora, con la tutela y alianza con Morena, vuelven las amenazas de muerte y la desestabilización del municipio:
“El 3 de junio los ‘Siervos de la nación’, encabezados por la delegada de la Secretaría del Bienestar de la Región once de Zacatlán, Yolanda León Quintero, convocaron a todos los pobladores de la cabecera municipal de Huitzilan de Serdán para realizar una asamblea en la que se elegiría al comité del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social para los Pueblos Indígenas y Afromexicanos (Faispiam 2026), que revisa la definición y tiene vigilancia sobre los recursos económicos de las obras comunitarias de infraestructura básica que se realizarán a través de esa dependencia federal...”.
A pesar de todas las presiones ejercidas días antes sobre los beneficiarios de programas sociales, los resultados no favorecieron a los candidatos de Morena y de los caciques; y a pesar de todas las maniobras y trampas, no lograron ganar la elección del comité, así que echando pestes y agrediendo se retiraron del lugar; la asamblea continuó con las autoridades municipales y nombraron a su comité.

Pero los morenistas, obviamente, al no lograr su cometido no se han quedado con los brazos cruzados: “La noche del viernes 5 de junio, el presidente municipal constitucional de Huitzilan de Serdán, Josué Elías Velázquez Bonilla, fue amenazado de muerte a través de un mensaje publicado en Facebook por un tipo que se hace llamar Gabino Mota García”.
El mensaje, lleno de leperadas, deja caer la amenaza “…que cuiden mucho a su presidente por qué alguien lo trae de encargo yo nomás le digo eso por que me comentaron y arriba morena porque morena si cumple lo que dice” (¡sic!).
Los que conocemos la historia de Huitzilan no podemos dejar pasar tal amenaza; no se nos puede acusar de exagerados o que estemos haciendo amarillismo; dos antecedentes: en una entrevista publicada en La Jornada de Oriente al cacique Alonso Aco, el 16 de enero de 2016, este lanzó amenazas de muerte: “Cuídense mucho, no vaya a ser que alguien de ustedes aparezca por ahí muerto”.
Meses después fue asesinado el presidente municipal Manuel Hernández Pasión (en la asamblea de referencia los morenistas estaban encabezados por un conocido enemigo del progreso que responde al nombre de Vicente Luna Márquez, ahora morenista y aliado de Alonso Aco).
Pero Manuel Hernández Pasión no fue el primer presidente municipal asesinado, fue el cuarto: Ignacio Gómez Cipriano asesinado en 1988, Francisco Luna Gobierno en 1998, Ramírez Velázquez Gobierno en 2004 y Manuel Hernández Pasión en 2017. En todas las ocasiones el gobierno ha dejado hacer, se ha mostrado completamente omiso.
Como vemos, los morenistas al parecer, con tal de alcanzar el poder y “sus mieles”, no sólo se alían con narcos, como lo ha documentado la prensa, sino también con caciques y asesinos.
Ante estas graves amenazas, el actual gobierno que encabeza el gobernador del estado, Alejandro Armenta Mier, debe garantizar la seguridad de todos los habitantes de Huitzilan, de sus líderes y de su presidente municipal. Y segura estoy de que los huitziltecos defenderán su pueblo, su progreso, su organización y la paz social que mucho les ha costado.
Además, saben que cuentan con todos los antorchistas del país, saben que somos sus hermanos de clase, sus hermanos de lucha y que, como desde hace 42 años, Antorcha seguirá siendo el faro que ilumine a Huitzilan de Serdán.
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